PIEZA ÚNICA — ELABORADA POR TRIBUS INDÍGENAS EN EL CORAZÓN DE LA SELVA
Esta máscara fue realizada en un contexto de duelo profundo.
Un año antes, el esposo de Servelina fallece de manera violenta.
Durante nuestro encuentro, me confía simplemente:
« Tejo para aliviar mi dolor. »
De este gesto repetido, casi necesario, surge una forma singular: un rostro de mono con una expresión intensa, ni protectora ni amenazante.
Una presencia en tensión, casi perturbadora.
El trabajo de bordado es notable por su densidad e intensidad. Cada fibra parece contener la carga emocional del gesto, como si el tiempo, la tristeza y la perseverancia hubieran quedado inscritos en ella.
La pieza no busca seducir.
Da testimonio.
En ella se percibe menos una intención estética que un proceso: el de transformar una experiencia íntima en una presencia tangible.
Una máscara que se impone de inmediato.
Una pieza rara.
Objetos de arte y de decoración, estas extraordinarias máscaras tienen su origen en las creencias y los ritos chamánicos de los indios de América Central de las tribus Wounaans y Emberas.
Los indios dividen el mundo en dos, un mundo visible y un mundo paralelo e invisible. “La gran superioridad de este mundo paralelo, de este universo de sombras es que puede observar a los hombres mientras que los hombres no pueden verlo” escribe Jean-Marie Le Clezio.
Gracias a la intervención de los chamanes, se comunican con los espíritus "Haï" espíritus de la Naturaleza que se esconden tanto en los animales como en las plantas.
La máscara o “nemboro” permite al chaman durante el ritual de tomar la apariencia de un espíritu del mundo invisible y entrar en comunicación con este mundo.
Después de su uso, la máscara que ha “bailado” se destruye porque sigue cargada y nadie más que el chamán está habilitado a tocarla. Por eso no existen piezas antiguas.
Nuestras máscaras se elaboran como las máscaras utilizadas para los rituales.
Se hacen con hojas de palmeras procedentes de una palmera común llamada Chunga. Primero se sacan las partes más tiernas, se secan y se blanquean.
Luego se procede al tinte con tintes naturales y vegetales como pulpa de frutas, copos de madera, semillas, hojas o raíces. Algunas veces se necesitan varios baños de colores.
Es solamente después de este largo trabajo de preparación cuando empieza el fabuloso trabajo de creación, el cual requiere no solo un gran sentido artístico si no también el dominio de un increíble saber hacer poseído solo por las mujeres de las tribus.
No mojar, proteger de la lluvia
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