Esta máscara impresiona por la amplitud de su melena y la extraordinaria riqueza de su tejido.
Los tonos marrones, ocres y terrosos crean una paleta cálida que evoca el bosque tropical y los elementos de la naturaleza.
La delicadeza de sus motivos recuerda la finura de un tejido bordado.
Sin embargo, cada detalle está realizado íntegramente a mano con fibras de palma, una materia prima natural que las artesanas Emberá transforman con una maestría excepcional.
El tejido da forma a lo invisible, como si las fibras conservaran aún el aliento de los espíritus del bosque.
Esta profusión de texturas y diseños confiere a la máscara una presencia protectora, un carácter único y una fuerza que trasciende su belleza estética.
Entre fuerza y refinamiento, encarna la unión de un saber ancestral y una expresión artística de extraordinaria intensidad.
Objetos de arte y de decoración, estas extraordinarias máscaras tienen su origen en las creencias y los ritos chamánicos de los indios de América Central de las tribus Wounaans y Emberas.
Los indios dividen el mundo en dos, un mundo visible y un mundo paralelo e invisible. “La gran superioridad de este mundo paralelo, de este universo de sombras es que puede observar a los hombres mientras que los hombres no pueden verlo” escribe Jean-Marie Le Clezio.
Gracias a la intervención de los chamanes, se comunican con los espíritus "Haï" espíritus de la Naturaleza que se esconden tanto en los animales como en las plantas.
La máscara o “nemboro” permite al chaman durante el ritual de tomar la apariencia de un espíritu del mundo invisible y entrar en comunicación con este mundo.
Después de su uso, la máscara que ha “bailado” se destruye porque sigue cargada y nadie más que el chamán está habilitado a tocarla. Por eso no existen piezas antiguas.
Nuestras máscaras se elaboran como las máscaras utilizadas para los rituales.
Se hacen con hojas de palmeras procedentes de una palmera común llamada Chunga. Primero se sacan las partes más tiernas, se secan y se blanquean.
Luego se procede al tinte con tintes naturales y vegetales como pulpa de frutas, copos de madera, semillas, hojas o raíces. Algunas veces se necesitan varios baños de colores.
Es solamente después de este largo trabajo de preparación cuando empieza el fabuloso trabajo de creación, el cual requiere no solo un gran sentido artístico si no también el dominio de un increíble saber hacer poseído solo por las mujeres de las tribus.
No mojar, proteger de la lluvia
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