La gran máscara de tapir de Betsaida, entre vida y tradiciones
El trabajo de Betsaida siempre destaca por su gran delicadeza, creatividad y profunda inspiración.
Cada una de sus máscaras refleja su sensibilidad.
Cuando comenzó este gran proyecto de tapir, estaba embarazada. Sin embargo, en la tradición Emberá, después del nacimiento del bebé, la joven madre interrumpe durante tres meses todos los trabajos de aguja.
Según la costumbre, continuar con estas labores durante ese período podría traer mala suerte tanto al bebé como a la madre.
Por ello, el trabajo fue suspendido y este gran tapir requirió casi un año de realización.
El resultado es extraordinario: la delicadeza de los bordados y, alrededor del cuello, los motivos tradicionales de protección finamente bordados.
Una obra única que habla de vida y de tradiciones.